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Agustín era de la «vida alegre», parrandero, mujeriego y jugador, como dice la canción. Era «terrible». Un día, ya pasados sus 40 años, se le acercó una mujer que le saludó con entusiasmo: «¡Hola, Tín! ¡Tiempo de no verte!». «¿Quién es usted?»-, preguntó Agustín. «¡No te acordás! Yo, aquélla que ibas a visitar seguidito. Me…
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Había una vez un pueblo que sufría una terrible época de escasez. Sus habitantes tenían miedo de quedarse sin comida, así que escondían lo poco que tenían en sus casas y cerraban bien las puertas y ventanas. Nadie compartía nada con nadie. Un buen día llegó un viajero cansado y hambriento que tocó varias puertas…